lunes, 30 de abril de 2018

Teorema (Pasolini, 1968) Faces (Cassavetes, 1968). cara y cruz del cine


La primera vez que intenté ver Teorema, el film de Pasolini (1968) me salí a la media hora. La bragueta de Terence Stamp no me producía ningún arrebato y, por el contrario, la historia me parecía pelma y sin interés alguno.



Ayer me propuse verla de cabo a rabo (propiamente dicho). Y me reafirmo: es plasta y es increíble. Lo de increíble no significa que un film tenga que ser verosímil. Nada que ver. Se puede entrar emocionalmente en una historia totalmente fantástica. Puede construirse una historia "creíble" (vitalmente creíble, que te interpele) mostrando mundos inexistentes. Y un film puede hablar de nuestra vida contando historias de marcianos. Esa no es la cuestión. La cuestión es que esta peli no es ni fantástica, ni divertida, ni interesante, ni emotiva, ni ná de ná. No puedes tragar ni medio segundo que por guapo que sea Terence Stamp (que sí, pero soso también) vaya dejando al personal rendido y enloquecido. Y, por si fuera poco, ninguno de los personajes conmueve, ni inmuta. O sea, por mí como si se hielan…
Y sí, ya sé que debemos creer que estamos ante un mensaje trascendente, metafórico y blablablá, pero a mí solo me parece tontaina. Y el toque místico me da risa. Para rematar: no me interesa la puesta en escena. Ni los encuadres, ni el movimiento de cámara (¿lo hay?), ni la luz, ni el color, ni el sonido, ni la composición…

Luego vi Faces, de Casavettes (también de 1968) que es el reverso de Teorema: ningún pathos, ningún mensaje trascendente, ningún misticismo, ninguna metáfora. Ningún peripecia asombrosa. Unos personajes que no tienen nada digno de mención salvo que viven permanentemente en estado anfetamínico, alcoholizado y alterado.
Pero cine intenso, que te sacude de lo lindo y no te deja un respiro emocional durante las más de dos horas que dura. Hay que soportarlas, no digo que no (y para mucha gente no valdrá la pena) pero nadie puede decir que Faces es una tontada.
PS. Ahora, eso sí: incluso en Faces, las “disparejas” son clamorosas: Gena Rowlands 23 años más joven que John Marley que es, a su vez, 31 año más viejo que Lynn Carlin (su esposa en la ficción). Y, por supuesto, tanto Gena como Lynn varias toneladas más guapas. Véase.





sábado, 28 de abril de 2018

La vieille dame indigne, Allio, 1965


Allá por 1965, “La vieille dame indigne” de René Allio, me dejó impresionada. Ayer, me acerqué a verla con curiosidad, preguntándome: ¿cuánto y cómo habrá envejecido el film? ¿Y yo? 
Pues miles de películas después, mis ojos y mi cabeza siguieron apreciando y disfrutando mucho. Y el film sigue manteniendo todo su interés. 
Incluso ha añadido uno nuevo: el de ser testimonio de una época, mostrando las formas de vida, decorados, vestuarios, etc. de aquellos años.
El fondo de la historia no ha perdido ni un ápice de su carga de profundidad: una señora que ha vivido toda la vida sirviendo a marido, hijos y que ya anciana, se libera, se lanza a explorar sus propios deseos, a descubrir el mundo y a disfrutar de él: curiosear la ciudad, callejear, ir al cine, sentarse en la terraza de un café a comer una copa de helado, subir y bajar por las escaleras mecánicas, entrar en unos grandes almacenes, maravillarse con la tecnología, hacer nuevas amistades… Una joya de film.
Merece la pena verlo y merece un debate en asociaciones de mujeres. Seguro que muchas aún tienen pendiente dar el paso y lanzarse a vivir sus deseos y otras recordarán cuándo y en qué se atrevieron a hacerlo.
El guion, de Allio y Pollicand, está basado en una historia de Bertolt Brecht que yo no conozco.