miércoles, 2 de marzo de 2016

Les bois dont les revés sont faits , de Claire Simon, 2016.

Ayer vi en pre-estreno “Les bois dont les revés sont faits », (“La madera con la que se construyen los sueños”) de Claire Simon.
Conozco mal su obra. Me gustó mucho « Les Bureaux de Dieu », peli de 2008 que se desarrolla en unos locales del planning familiar y retrata los problemas de contracepción y de aborto con los que se enfrentan las mujeres que allí acuden.


La peli de ayer es un doc que transcurre en el bois de Vincennes), (ya sabéis que en francés, « bois » es no solo madera sino bosque o parque extenso y el título juega con esas dos acepciones).
Como dura dos horas y media, ante el miedo que me entró de aburrirme mortalmente, me senté en un lugar desde donde pudiera escaparme sin molestar. Pero la vi entera y me pareció interesante (o sea, en hora y media, me aburrió 15 o 20 minutos diseminados acá o allá, una minucia). 
La peli va dejando hablar a diversos personajes del bois: un homo que busca ligue, una prostituta, un exmilitar que hace ejercicio, los trabajadores y cuidadores del lugar, una madre y su bebé, unos camboyanos que celebran una fiesta (no sé cuál), unos guineanos que celebran otra fiesta, unos ciclistas, un voyeur y algunos más…

Me emocionaron los camboyanos. Una concentración  enorme de varios miles. Casi todos huidos de la salvaje dictadura de Pol Pot. Habla una señora bastante mayor que cuenta que ha aprendido francés con sus hijos y sus nietos. Dice que lleva treinta y tantos años en Francia pero que es la primera vez en su vida que habla con una francesa (y se muestra muy agradecida por ello) puesto que, como trabajaba en esos talleres de confección donde solo explotan a las orientales, nunca tuvo ocasión… 
Habla también con otra señora más joven (unos cuarenta y tantos) y con otro señor entrañable que, en un momento dado, rompe en sollozos recordando a su padre asesinado en Camboya. La vida de la gente. Y concretamente, la vida tan dura de tanta gente. Pero, milagrosamente, estos camboyanos son risueños y amabilísimos. 

El doc también rememora la Universidad de Vincenne mientras pasea con Emilie Delueze, la hija de Gilles Deleuze, por el lugar donde estuvieron las facultades.
No sé si sabéis de esa universidad -se llamaba Centre universitaire expérimental de Vincennes-). Se creó en el 68 como consecuencia de los movimientos y exigencias de mayo. Era un lugar atípico, con libertad para establecer sus propios programas y que no exigía titulaciones previas para matricularse. En ella enseñaron, además, de Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard, Dario Fo, Michel Foucault, François Châtelet y un largo etc.

Cuando los tiempos cambiaron y todo volvió a asentarse y a ser como dios manda (no como las diosas mandan, sino como manda dios) la universidad desapareció (o sea, la trasformaron en una universidad más y se la llevaron de allí). 
Cuelgo la foto que le hice anoche. Quería que vieseis las gafas que llevaba Claire Simón pero mi móvil es malejo... y no sé si se aprecian: bastante espectaculares de forma y color

No hay comentarios:

Publicar un comentario