miércoles, 29 de mayo de 2019

Olympia. Leni Riefenstahl


Olympia, film de Leni Riefenstahl sobre los juegos olímpicos de Berlin en el 36. 


El gobierno de Hitler no escatimó en medios y puso a su disposición 40 cámaras y 300 ayudantes. Luego, estuvieron 18 meses montándola. 
Es una película magnífica que innovó enormemente las técnicas de filmación en general y de los deportes en particular. 
Pero el problema no es la peli sino los juegos. 
Pensando desde hoy nos preguntamos por qué el COI accedió a que se celebraran en Alemania, cuando ya las medidas contra los judíos eran brutales.
Bien es verdad que la decisión de que se celebraran en Berlín fue anterior a la llegada de los nazis al poder, pero, en fin, en vista de la carrera desenfrenada de estos nazismo atacando libertades y haciendo gala abierta de antisemitismo (sin contar otras irregularidades en el terreno deportivo), el COI hubiera podido desdecirse. 
Pero no lo hizo. ¿Por qué?
En primer lugar porque los nazis se lo montaron bien y que compraron (de una u otra manera) muchas voluntades, en segundo lugar porque EEUU tenía sus propios "judíos", que no eran los judíos sino los negros. Los negros estaban excluidos de los derechos de ciudadanía y sufrían discriminaciones de todo tipo. En consecuencia, USA no podía exigir de Alemania lo que ellos mismos no cumplían en su país. 
En tercer lugar porque que Coubertain -como otros muchos aristócratas franceses o ingleses- no le hacía demasiados ascos a Hitler.
En cuarto lugar porque el mundo del deporte a esos niveles parece (lo pongo en presente) más una cloaca que otra cosa.

Por todo ello, dejaron que el nazismo se hiciera la propaganda mundial tan ricamente. De hecho, en el estadio no era la bandera alemana la que predominaba sino la nazi (eso queda meridianamente claro en la película) cosa que, en principio, estaba y está vetada por el reglamento de los juegos.
En la foto se ve a Leni Riefenstahl. 
Después de la guerra fue juzgada por colaboración con el nazismo. La absolvieron (ya sabéis, ese bonito cuento de que ella no sabía los horrores que estaba cometiendo el régimen de Hitler) pero no cabe duda de que era pronazi. Basta con leer la carta de alegría exaltada que le escribió a Hitler cuando las tropas alemanas entraron en París. 
Pero sin embargo, 
los cuerpos de los negros le gustaban muchísimo. Eso se nota en el film. 
Y ya sabéis que en los 90 realizó unos reportajes extraordinarios sobre los Nubas de Sudán.

1 comentario:

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