domingo, 21 de abril de 2019

A Foreign Affair (en España "Berlin occidente) Billy Wilder, 1948.


Qué placer ver una peli tan inteligente, con un guión tan genial, una puesta en escena tan eficaz, con unos actores (y actrices, más) tan excelentes...
Da igual que la hayas visto diez veces: te ríes y te maravillas como en la primera.
De hecho, en la sala, rompimos a aplaudir al final. Eso me encanta de Francia, que la gente aplauda (a veces) en el cine. En el teatro se aplauden incluso los pestiños. Sí, ya sé que los que hicieron el film no están presentes pero, y el homenaje al genio y al arte en sí ¿qué?
Y por supuesto que a la peli se le pueden poner reparos y yo se los pongo. No me ciega la pasión, pero, lo que es, es. Quiero decir, por ejemplo: ese canto al beísbol (o sea esa americanización) como método para aprender democracia es ridículo. Y falsa, repugnante y no funciona, como hemos visto en Irak, Afganistán, Libia, etc. 
Es más, la película tiene ramalazos machistas que no me pasan desapercibidos. Podría ser peor, por supuesto (mucho peor) pero, igual que dije antes: lo que es, es. En esta parte de mi comentario es donde a mis amigos patriarcales se le ponen los pelos como escarpias. Ya los oigo pensar que tengo estrechez de miras, que "divido" a la humanidad, etc. etc. O sea, cuando critico la propaganda yanqui y la utilización del beisbol, bien. Pero si añado que en esas pandillas de niños que están siendo americanizados y "entrenados en los valores democráticos" no hay ni una niña (ni se la espera), entonces, desvarío.
Esto me recuerda a cuando anunciaron por la tele: "Hoy, por primera vez, después de tantos años, se podrá ver cine en Kabul". Y punto. Omitian hecho (pequeño detalle, pelillos a la mar) de que lo podría ver la mitad de la población. La otra mitad seguía como antes: con la pata quebrada y en casa. Igual que sistemáticamente ignora que, en Irak o en Libia, las condiciones de vida y libertad de la mitad de la humanidad (siempre la misma mitad) incluso han empeorado
. 
Pero dicho todo eso: quien no haya visto este film que lo vea porque, además, está lleno de sutiliza. Y, al final, si bien no condenamos a los americanos, comprendemos que tampoco es posible no dolerse de otros destinos. Y eso a pesar de que la película suaviza le destino de Erika 


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