viernes, 3 de mayo de 2013

Ayer no termina nunca. La tontería de algunos, tampoco





Javier Ocaña dice, en El País, comentando Ayer no termina nunca, la última película de Isabel Coixet: 
"la directora parece haber luchado por huir de los “ismos”: maniqueísmo, dogmatismo, feminismo".
Equipara, pues, el feminismo con el dogmatismo y el maniqueísmo.




 



De su frase se desprende aquello que sueltan algunos cuando, con cuatro copas de más, se acodan en la barra y lanzan profundos pensamientos y sentencias: "Todos los ismos son malos". 
Si hablara de la lucha de los negros contra la esclavitud ¿igualaría esclavismo y antiesclavismo?

Deduzco que Ocaña no ha estudiado filosofía (ni probablemente historia) pero cabría esperar que tuviera un pensamiento algo más sofisticado y complejo.
Cabría esperar, por ejemplo, que supiera que el feminismo busca la igualdad, la justicia, el respecto y la paz para todos los seres humanos e incluye en ese "humanos" a las mujeres. A Ocaña, lo de incluir a las mujeres en el género humano le debe parecer una extravagante pretensión. Una reivindicación  aciaga comparable en sus nefastas consecuencias con el dogmatismo y el maniqueísmo…
Pues no, no todos los "ismos" son iguales: así, el machismo mata todos los días, el feminismo aún no ha matado a nadie. 
Vivimos una época bastante burda y atroz en la que es habitual usar las palabras como a uno le parezca. Oímos cosas como:
"El aborto es un asesinato", "los que hacen escraches son nazis", "Ada Colau es simpatizante de ETA", etc. etc.
Vale, Javier Ocaña será muy cinéfilo pero no es una gran lumbrera. Podemos aceptarlo. Sin embargo, nos preguntamos: ¿No hay nadie en El País que relea y corrija las estupideces más sangrantes que puedan escribir sus colaboradores? ¿Solo se corrigen sus faltas de ortografía y no sus faltas de sesera?
Pues yo mantengo que es más tolerable escribir con errores ortográficos que ser tan obtuso y retrógrado.

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