Pues vi “Dolor y gloria”.
No dudo que sea verdad eso de que los ricos también lloran. O sea, sí, ese
señor famoso, admirado y sin problemas económicos tiene mala salud (solo le falta para completar la colección, un cáncer) pero no consigo apiadarme de su sufrimiento.
Es más, no consigo ni creerme que sufra.
Y me digo: quizá si ese hombre quitara colorín y objetos a su casa, le dolería menos la cabeza.
El único actor que
consigue parecer pobre de pueblo de verdad, no impostado, es Raúl Arévalo.
Y no me creo la foto de
sus padres delante de la ristra de chorizos. Conozco el protocolo solemne que
conllevaba hacerse una foto. Nadie se iba a dejar hacer una así, en
contrapicado, sin arreglarse, sin ponerse la ropa de los domingos y delante de
los chorizos…
Ni me creo que ese albañil
se lave poniendo esas poses tan "artísticas" ni quedándose en pelota picada en
patio ajeno donde, además, puede ser visto desde arriba por todo el vecindario.
Es que si te lanzas a
evocar costumbrismo, tienes que ser consecuente.
Y podéis alegar que nuestro
cerebro embellece el recuerdo. Cierto, pero no de esa manera.
En cualquier caso, para
mí, que soy de pueblo y viví esos años, tales incongruencias me deslucen el
film porque torpedean la clave realista sin conseguir arrastrarme a la clave poética…
Y ese señor que se
engancha, a su edad, a la heroína…
Y ese coro de señoras
fieles que lo cuidan…
Y ese hijo que está
dispuesto a dejarlo todo, irse al pueblo con su madre y dedicarse a ella las
24h… menos mal que la madre tiene el detalle de morirse al día siguiente… Eso es una buena madre y lo demás, cuentos.
Todo en este film (incluso la historia del “gran amor”) me parece pasado de
punto, histriónico (aunque se presente en clave de drama).
Con todo, la escena del
reencuentro es de las que más me gustan, quizá porque Leonardo Sbaraglia es muy
bueno y consigue contagiar su emoción contenida a Antonio Banderas. Pero
tampoco me creo el beso de tornillo y lengua a esas alturas de la partitura.
También me gustó bastante
la actuación de Asier Etxeandia.
En fin…
Y, por supuesto, una
producción muy cuidada, con grandes profesionales en todos los apartados.
Me lancé y me metí a ver “Vengadores.
Endgame”. Aguanté una hora. No digo que no pueda gustar, ni digo que en su
género no sea una peli bien hecha, pero a mí me aburrió. Ya me sé todos los
tics del cine americano de “buenas intenciones”: padres amantísimos cuidando a
sus hijas, madres y esposas estupendas, personajes que se resisten a aceptar su
destino heroico hasta que, dos frases o dos minutos más tarde, lo aceptan…
Y los efectos especiales
y demás juegos artificiales, que sin duda están bien hechos, no me enganchan lo
suficiente.
Ah! Y me sigue pareciendo
una historia muy de hombres blancos aunque introduzcan un par de negros, un par de seres extraños y un
par de mujeres (ejem, ejem) para no dar mucho cante…
Pero, a ver, entiendo que haya personas a las que les guste esta película.
Pero, a ver, entiendo que haya personas a las que les guste esta película.
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Respecto a su artículo en Público sobre la libertad, totalmente de acuerdo en casi todo, salvo en que es un nuevo argumento. Ese ha sido siempre su argumento: la libertad... de la selva..., hasta que surja una fiera más poderosa que ellos (los liberales). Por eso hay que preguntar constantemente ¿hay libertad sin igualdad? O más claro aún: en situaciones de desigualdad nunca hay libertad. Por eso ellos no quieren la igualdad, sino el privi-legio (privada-ley). Si no hay igualdad toda nuestra libertad se la apropian ellos. Una plusvalía más, entre tantas otras.
ResponderEliminarRealmente, sobre el cine español, este no logra casi nunca dar en la tecla. Queríamos imitar a los italianos, y ahora a los ingleses, pero no. Lo que me extraña es que a nuestros actores no los doblen. Ganarían en calidad. Hay dos tipos de voces en nuestro cine, unas que suenan asténicas, y otras excesivamente cabreadas. Recuerdo una anécdota de Michael Caine: estaba rodando y paró. Dijo críticamenen: estoy actuando... Hay otra reflexión, esta de Victor Hugo que le viene muy bien a nuestro cine: De lo sublime a lo ridículo sólo hay un paso. Ah, ¿y esa resistencia a reflejar la realidad social y política del país? Y no me estoy refiriendo a ese cine social a lo Vaquilla...
ResponderEliminarJajajaja, los norteamericanos... con sus tópicos. Comienza la película y todos atareadísimos. ¡No pueden ni desayunar! A todos les espera el cumplimiento del destino manifiesto. Menos mal que ahora lo han condimentado con rusos malos y mafias rusas, iraníes, venezolanas, serbias y sirias. Eso les pasa por no tener ni destino.
ResponderEliminarAnoche vi la peli de Dolor y Gloria... y es que me pasa lo mismo. Que no soy capaz de creerme las películas de Almodóvar. Me siento incómoda, como ante algo que me produce pudor, porque lo siento como mentira. Es una pena. ¡Lo de la ristra de chorizos hasta me tapé la cara, del corte que me dio...! Porque eso no se pondría jamás en un cuadro. Es que quiere buscar tres pies al gato y lo estropea. Aunque eso gustará en el exterior, imagino. Eso sí, Asier me encanta. Es lo que más me gusta de la película: Asier.
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