jueves, 17 de agosto de 2017

¿'Wonder woman' o 'Johnny Guitar'?

Esta entrada fue publicada previamente en El País del 11/08/2017: 
http://www.huffingtonpost.es/pilar-aguilar/wonder-woman-o-jonnhy-guitar_a_23070645/



Cuando hablamos de los mansplaining (lecciones que dan algunos hombres a las mujeres) nos reímos, sí, pero con reservas. Nos caben dudas: ¿no estaremos exagerando? ¿malinterpretamos la generosidad como condescendencia?
Pero luego, te encuentras con algo como lo que escribe Jesús Mota en El País del 8 de agosto de 2017 y te das cuenta de que te has quedado corta.
Este señor, en su artículo, se toma la molestia de ilustrarnos y explicarnos qué películas son dignas y cuáles no de ser aprobadas por las feministas. Por ejemplo: Wonder woman, no, La loba, sí.
Da por supuesto que la confusión se debe a nuestra falta de cultura. Él lo dice más finamente: "Este adanismo es congruente con la ausencia de memoria (literaria, cinematográfica, pictórica, etcétera) entre el consumidor o espectador que explica el triunfo en los mercados del arte de cualquier idea vieja envuelta en celofán o palabrería barata". Lo dice en masculino (consumidor o espectador) pero nos lo dedica especialmente a nosotras, las feministas que, según asegura, somos quienes reivindicamos la película Wonder woman.
Supongo que él se ha leído una crítica laudatoria y ya da por supuesto que todas las feministas del mundo mundial pensamos exactamente lo mismo. Ignora que las opiniones de las feministas que han escrito sobre este film no son, ni mucho menos, unánimes. Caballerosamente nos aclara: El cine clásico abunda en mujeres poderosas [...] ¿Quieren una mujer poderosa? La Regina Giddens de La loba (interpretada por Bette Davis) es un ejemplo, excelso, eso sí, entre cientos. ¿Más? Pues ahí están Vienna (Joan Crawford) en Johnny Guitar o Emma Small (Mercedes McCambridge) en la misma película. ¿Prefieren alguna más joven? Pues Laurie (Vera Miles) en Centauros del desierto. Y si gusta más la comedia, la apabullante Susan Vance (Katharine Hepburn) en La fiera de mi niña, de Hawks, está a la altura. Entre muchas.
Lo primero que llama la atención es que a Mota le parezca que son muchas y que abundan. No cae en el pequeño detalle de que entre 80% el 90% de las películas están protagonizadas por varones, lo cual significa, de entrada, que los roles de las mujeres y su transcendencia en la historia quedan muy limitados. A él pueden parecerle muchísimas, abundantes e incluso excesivas pero objetivamente su juicio no se sostiene.
En ese sentido, citar Centauros del desierto ilustra claramente su pensamiento pues el papel de Laurie (Vera Miles) es episódico y totalmente marginal al núcleo del relato. Y, por si fuera poco, el poder de Laurie consiste en que está empecinada en "pescar" al ingenuazo de Martin. Mota no solo confunde poder con obstinación sino que considera que el poder de las mujeres solo se aplica a planes casamenteros...
O sea, según él, casi cualquier cosilla que no sea decir "Sí, bwana" ya es poder para las mujeres.
Y, lo más importante: si nos lanzamos a ser poderosas, Mota solo acepta que lo hagamos en "nuestro campo", con nuestras especialidades y peculiaridades: perversa intrigante como en La loba (donde, además, al final, miel sobre hojuelas, Regina se lleva su merecido), enfrentadas por un hombre (aunque evoquemos otros pretextos) como en Johnny Guitar, o divertidamente caprichosas e incongruentes como en La fiera de mi niña. Así, sí podemos mostrar poderío, pero no pegando puñetazos.
¿Qué sería del feminismo sin señores que nos explicaran de manera sencilla pero contundente en qué consiste?
¿Y cómo sabe Mota que el feminismo reivindica que las mujeres vayamos "encadenando mamporros"? ¿Cuántas líneas (no digo libros sino líneas) de feminismo ha leído él?
Pero no lo necesita, no para percibir claramente que: El feminismo ha llegado por fin a las playas del cine de acción y ocupará todas las posiciones estratégicas de la producción en una blitzkrieg fulgurante y triunfal.
Dicho así, casi da un poco de miedo: las hordas feministas ocupando todas las posiciones estratégicas...
Nótese, además, la palabreja en alemán. Demuestra que él si es culto, no como nosotras, que ni siquiera hemos visto La fiera de mi niña en alguno de los cientos de sus pases por TV. Y, nótese de paso, que no sabe que el feminismo lleva a sus espaldas siglos de lucha, o sea, que no estamos ante una guerra relámpago, fulgurante y triunfal.
Pero sí, a Mota no lo engañamos. Así es que él no duda de que "el meollo de esta cuestión sea la equiparación salarial de las protagonistas con los héroes del actioner".
¡Ah, caramba! Con que eran intereses espurios y materialistas: las actrices que quieren ganar tanto como los actores... ¡Habrase visto tamaña desvergüenza!
Mota es astuto, pero puede que nosotras no lo seamos y nos dejemos embaucar de modo que nos advierte: "La confluencia de mujeres poderosas y cine de acción no es el camino que reivindicará a la mujer en el cine".
¿Qué sería del feminismo sin señores que nos explicaran de manera sencilla pero contundente en qué consiste?
P.S. Dicho todo esto: mola ver a Joan Crawford con revolver...
'

domingo, 18 de junio de 2017

Nothingwood de Sonia Kronlund, Une femme iranienne de Negar Azarbayjani. Mujeres, gays, transexualidad en Afaganistán e Irán.

Siempre que comparo la opresión y el maltrato que sufren las mujeres con los que padecen algunos colectivos humanos saltan voces que me lo reprochan. 
Igual que si comparo la brutalidad que sufren las mujeres con la que se inflige a los animales.
Entienden que, al comparar, estoy minusvalorando esas barbaries. Y no. Las traigo a colación porque, al cotejarlas, se percibe claramente hasta qué punto el patriarcado condiciona y pervierte nuestras mentes y nuestras emociones. Hasta qué punto la violencia patriarcal hacia las mujeres es la que más permisividad encuentra, la más normalizada. 
 Y, sin embargo, es la más feroz, la más extendida, la más cruel y la más resistente.
Reproduzco aquí un artículo publicado en: 
http://www.huffingtonpost.es/pilar-aguilar/afganistan-iran-mujeres-gays-transexualidad-lo-que-nos-dice_a_22139419/

Y voy a ilustrar la entrada no con un fotograma de las películas que comento (de las que incluyo el traíler más abajo), sino con uno de una de las películas que ilustran el calvario de las mujeres en Irán: El círculo que es, además, una de mis películas preferidas de los miles que he visto.  




viernes, 9 de junio de 2017

Quinzaine des réalisateurs. Cannes 2017

Estoy  en plan stajanovista viendo una media de tres films al día de los proyectados en Cannes en la Quinzaine de réalisateurs. 
Como me paso la vida en las salas oscuras, luego no tengo tiempo de contarlo. Algunas notas breves (sobre todo para no olvidar lo que veo).

miércoles, 17 de mayo de 2017

Pal Joey (George Sidney,1957). Sinatra, entre Kim Novak, jovencita buena (y a estrenar) y la lagartona entrada en años, Rita Hayworth

Hay films de los llamados clásicos que, vistos ahora, resultan insoportables. Los motivos pueden ser variados, por supuesto.
A mí uno de los motivos que me saca especialmente de quicio es el machismo rancio.
Podéis pensar, ¿por qué el rancio nos va a sacar más de quicio que el actual?
Probablemente el de hoy tenga más peligro. Seguramente es más venenoso porque, al estar actualizado y a la moda del día, nos pasa desapercibido y lo tragamos con mayor facilidad. Y sí, claro, la mayoría de las películas y de las series (aunque entre estas hay más variantes y necesitarían más matizaciones) son muy machistas, pero en este artículo quisiera concentrarme en comentar el machismo rancio.
Por ejemplo, el del film Pal Joey dirigido por George Sidney en 1957.



sábado, 13 de mayo de 2017

Figuras ocultas (Talentos ocultos en Hispanoamérica), Hidden Figures. Theodore Melfi

Hoy publica el Haffintong mi crítica de este film. Aquí tenéis el enlace.
http://www.huffingtonpost.es/pilar-aguilar/figuras-ocultas-interesante-ilustracion-del-racismo_a_22078401/

Pero me quedaron varias matizaciones en el tintero que paso a exponer aquí:




Mi crítica podría ser más dura porque yo también pienso que, en efecto, la película es algo “bambi” y evita en exceso crearnos malestar. Pero tal suele ser la opción habitual en las producciones tipo “Hollywood” (se produzcan allí o en cualquier parte del mundo). 
Hoy ese cine está muy polarizado (las series escapan mucho más al esquematismo): o bien se realizan films que se complacen y explayan sin recato alguno en sangre, brutalidades, explosiones y violencias sin fin, o bien, tienden a edulcorar sus relatos. 
Una tercera posibilidad existe y se practica: la de dar gato por liebre con películas que tratan temas trilladísimos y desde los ángulos más manidos pero que se presentan como “rompedoras y perversas”. O sea, lo que hacía Cela cuando decía palabrotas, lo que hacía en Umbral cuando elogiaba la violación, lo que hace el pajarraco Reverte cuando suelta machadas horteras, lo que hacen tantos directores: filmar tópicos patriarcales y machistas pero dándoselas de progres, atrevidos e iconoclastas. Siglos llevamos escuchando las mismas machadas misóginas y aún tenemos que soportar que nos la vendan como el colmo de lo “rompedor”. Así es que, por resumir: no creo que este film sea menos innovador y ni más convencional que muchísimos otros que nos venden como hiperosados.