Una obra de creación lleva, lógicamente las marcas de su época. En el buen y en el mal sentido.
Dicho eso, con solo un año de diferencia, con los mismos condicionantes, pues, y -en el caso que nos ocupa- con el mismo actor protagonista, se pueden hacer dos obras que resulten totalmente distintas, no solo en lo anecdótico, en la trama, sino en los valores que vehiculan, en su intención, en su ritmo y dinámica, en su puesta en escena... en fin, en todo ese conjunto de factores que hacen posible o no su pervicencia.
Hoy en día, la primera película de las que comento se soporta con dificultad, mientras que la segunda se ve en un suspiro...
En la foto, a Cary Grant lo han "aclarado" porque en el film está mucho más "Zaplana" para que os hagáis una idea...



