miércoles, 9 de febrero de 2022

Titane. Julia Ducournau, 2021

Por lo leído y oído parece ser que a muchas personas les sorprendió, les desconcertó, les turbó y perturbó Titane. Aseguran que, viéndola, vivieron una experiencia singular, visceral, original, corrosiva…


Algunos escribieron que Titane sublimaba el cuerpo, que habría un sugerente y profundo campo de trasgresión, que rompía tabúes, exploraba la identidad humana, …

En fin, una sobrepuja de adjetivaciones con un punto común: les parecía un film original, rompedor, novedoso, atrevido, cuestionador, desestabilizador, etc. etc.

Y yo, que acabo de verlo, me pregunto ¿pero es que esta gente no ha vio ninguno de los primeros Tarantino, ni nada de Cronenberg, por ejemplo? ¿Ni siquiera vio El resplandor? ¿ni siquiera Alien? ¿no vieron Under the Skin? ¿No ha visto ninguna serie de aberraciones variadas, asesinos compulsivos, monstruitos, cybords, transhumanos, etc.? ¿nada de gore, ni de terror? ¿No? ¿nunca se ha sentado delante de una pantalla donde chorreen vómitos, asesinatos crueles, injustificados, inesperados –pero mostrados con todo lujo de detalles-, sexo en todas sus modalidades, seres deformes y brutales, violencia gratuita, etc. etc.? ¿Pero de dónde salen estos críticos que se quedan tan pasmados viendo Titane? ¿Es que hasta que vieron Titane solo habían visto pelis Disney?

Y ya los que alaban su belleza visual… Madre santa…

En fin, vaya nivel el de Cannes si esa fue la Palma de Oro…

Pero lo mejor, en fin, la crítica que me dado la puntilla y me ha dejado y con los ojos a cuadros ha sido la de L’Humanité (periódico del Partido Comunista Francés) que, después de unirse a la ristra de alabanzas ditirámbicas acaba considerándola “ferozmente feminista”.

Menos mal que me pilló sentada…

Cierto, esto de que el PCF ande a la quinta pregunta en lo relativo a los derechos y las reivindicaciones de las mujeres, o sea, al feminismo, viene de lejos. Quizá de siempre. Recordemos que ya cuando Simone de Beauvoir publicó El segundo sexo, la denigraron a fondo. Con lo de siempre, ya sabéis: burguesa que divide al movimiento obrero y lo desvía de sus justas luchas, (lo de dividir es un mantra, ya sabéis: en cuanto pedimos algo de lo nuestro nos piden que nos callemos para no dividir) etc. etc.

Bueno, pues, casi 75 años más tarde, el PCF sigue impertérrito, sin tener ni idea de qué es el feminismo. Pero, claro, como los tiempos han cambiado, ahora ya no lo denigra así, directamente. Ahora hay que considerarse feminista y luego, a esa palabra se le puede colgar el significado que cada cual quiera. Y si el contenido que se le da a la palabra feminismo, no tiene nada que ver con los problemas reales de las mujeres, mucho mejor, sin duda.

sábado, 17 de abril de 2021

Tetro. Francis Ford Coppola. 2009

 Volví a ver, diez años después, "Tetro" el film de Coppola. Entendí por qué solo recordaba imágenes y poco más. Porque es lo único que se salva.


El guion es suyo y es de espanto. Y te preguntas: cómo un hombre, ya de una cierta edad, curtido en cine y que ha hecho grandes películas no se da cuenta de que este melodramón es un bodrio, infantiloide, torpe, trillado, increíble ¿Tanto les ciega su ego?

Al final de la peli (que, encima, dura dos horas y 7 minutos) ya no puedes más.

Ni en el contenido ni en la forma, ese guion vale un duro: manido hasta la náusea en todos sus pormenores y, para más inri, la archi sabida historieta de padre/hijo, esa que incansablemente nos cuenta el cine. O sea: las mujeres paren, cuidan, ejercen de madres hasta el deslome, pero a ellos lo que les importa en la historia con su papá.

Y sí, ese sigue siendo el papel de las buenas mujeres (como es Maribel Verdú en esta peli) cuidarlos, comprenderlos, amarlos, consolarlos, aguantarlos, estar ahí, en segundo plano, atentas por si se las necesita.

Y las que no son así es porque son histéricas, manipuladoras, crueles, putonas y ávidas de pervertir y dominar a los pobres hombres...

sábado, 6 de febrero de 2021

Realismo y realidad. Historia y ficción. El nombre de la rosa (J. J. Annaud, 1986)

Realismo y realidad. Historia y ficción.

Amplío el comentario a lo que escribí en mi face viendo (a saltos) El nombre de la rosa, que fue lo siguiente:

“el deliro machista de la chica muerta de hambre y miseria (eso hemos de creer) que ve a Adso y se lanza a follárselo (en fin, a que se Adso se la folle). A ver, alguien que está en la más negra miseria, recogiendo comida en un estercolero, y ve a un joven y la concupiscencia la arrebata... Menudo "realismo" delirante. Por otra parte, cuando la chica se quita la ropa, aparece limpita y con cuerpo y piel magníficos. ¿No debería tener sarna, piojos, raquitismo, etc.?

Pues luego, cuando Adso, turbado y confuso le pregunta a Guillermo de Baskerville, este comenta sobre las mujeres:

"Me resulta difícil convencerme de que dios haya creado un ser tan inmundo sin otorgarle ninguna virtud".

Se supone que debemos tomárnoslo como una galantería. Y me diréis: "Bueno, eran monjes". Y yo respondo: seguramente, en la época donde transcurre la acción de la peli, también sería bastante común pensar que los negros eran solo medio personas. Ahora bien, en los años 80 (cuando se escribe el libro y se rueda la peli) ¿podía un prota soltar una barbarie similar sobre los negros y seguir siendo un prota aceptable y positivo? No olvidemos que la ficción, hable del pasado o del futuro, siempre habla del presente.

Estamos en lo que tantas veces hemos comentado: a las mujeres se la puede denigrar sin duelo.”

Muchas personas me contradijeron alegando aquello de que “el film transcurre en la Edad Media” y cosas por el estilo.

Las formas

Actualmente, la ficción audiovisual respeta mucho más las formas del pasado de lo que solía hacerse en los años 50, 60 e incluso 70.

Vemos ¿Quo vadis? (Mervyn LeRoy, 1951) y percibimos que, desde el maquillaje, la ropa, el peinado de Deborah Kerr, hasta los escudos que llevan las legiones, son made in Hollywood. Vemos El Cid (A. Mann, 1961) y nos pasa igual[1]. Aunque, ojo, seguro que muchos detalles que ahora nos parecen “realistas”, vistos dentro de sesenta años, también “darán el cante”.  

Pero sí, digamos que, actualmente, somos más exigentes, en lo relativo en las formas: a decorados, maquillaje, vestuario, etc..

Con todo, no dejo de asombrarme al comprobar la cantidad de gente que piensa que, desde el momento en el que se ve sangre, vísceras, porquerías, salvajadas, seres deformes y violentos de todo tipo, estamos ante una ficción realista. O sea, confunden gore o destroyer con realismo. Un film sobre la Primera Guerra mundial que se recree en los combates, muestre las bayonetas entrando en los estómagos, los brazos y piernas de quienes reciben una granada saltando por los aires o primeros planos de tripas desparramadas, no es más realista que Senderos de gloria (Paths of Glory), 1957, de Stanley Kubrick. En esta última, la batalla está filmada de manera magistral. Para empezar, mostrando la tensión previa y luego, mostrando la hecatombe a medida del avance[2], pero sin primeros planos ni planos de detalle. Evitando lo gore y centrándose en lo que importa: la matanza en masa. Porque, en Francia, por ejemplo, fueron movilizados ocho millones de hombres, de los que murieron 1,4 millones y 4,2 millones resultaron heridos (muchos de ellos con secuelas atroces y permanentes). Por otra parte, esta manera de mostrar el episodio concreto sirve para centrar el mensaje real del film: a saber, el pánico y las deserciones entre los soldados. Quien quiera ilustrarse que vea la película o que busque en internet el episodio de Chemin des Dames, por ejemplo, donde, en 48 horas, perecieron alrededor de 10 000 hombres. A ver, imaginad lo que son 10 000 muertos en una zona relativamente pequeña y en solo dos días. Si vivís, por ejemplo, en un pueblo de 3000 habitantes, imaginad a todos muertos, en mitad de la calle,

Bueno, a lo que iba ¿es menos verídica esta batalla que la de vemos al principio de Gladiator (Ridley Scott, 2000)? No, lo que pasa es que muchos espectadores confunden el realismo con la mostración de vísceras, sangre, cabezas cortadas, higadillos “al vent”, etc. etc. Y luego, ni se percatan de los delirios fantasiosos que contienen las películas. Así, en Gladiator, cuando Máximo, el protagonista, escapa herido a caballo, lo vemos galopar por diversos paisajes (algunos parecen desierto) hasta que llega a Extremadura (desde Alemania, ojo). Allí lo hacen preso y se lo llevan a África donde, por fin, le curan la herida (¡¡¡!!!). Como comenté en un artículo escrito para la revista Academia en 2006:

“Recordemos que el protagonista cae en desgracia con el nuevo Emperador y éste manda asesinarlo. Aunque herido, consigue escapar y llegar a los alrededores de Mérida. Imaginemos por un momento que alguien nos narra oralmente esa huida. No sé qué conocimientos sobre la geografía de esta parte del mundo pueden tener, por ejemplo, los americanos o los asiáticos. Pero sé que a un oyente europeo medio le explicas que para ir desde Alemania a España tienes que pasar por el desierto, y da un respingo. Máxime si oye que tan fantasioso viaje a lomos de caballo dura tres o cuatro días aproximadamente puesto que al protagonista le da tiempo incluso a volver a África antes de que, o bien se le cure la herida que recibió al escapar, o bien pierda el brazo a consecuencia de ella.

Alguien que narre oralmente o por escrito tal periplo no puede permitirse licencias semejantes si tiene la pretensión de construir un relato de corte verídico/realista (como es el caso de la película). Debería, por el contrario, situarlo clara y explícitamente en el terreno de la fantasía haciendo intervenir magos, alfombras o caballos voladores o similares artilugios... Pero, en el cine, la instancia narradora construye situaciones como ésta de Gladiator –y otras mucho más descabelladas e inverosímiles aún- sin que el espectador las registre como tales.”

Pues eso: como las formas de esta peli son “realistas” (hay casquería y guarradas, personajes deformes, etc.) se tragan lo que les cuenten sin parpadear, pensando que están viendo la Edad Media, vamos.

 

El fondo

Una ficción, ya hable del pasado o del futuro, habla siempre del presente. Es decir, aunque sus intrigas, anécdotas, tramas superficiales, pretextos, decorados, vestuario, etc. etc. puedan situarse en cualquier época, siempre hablan desde la realidad del momento en el que se crearon.

Si la acción transcurre en el pasado, puede recrearse con mayor o menor fidelidad (aunque, a ver, desengañaos, nadie es capaz de saber cómo funcionaban la mente y los sentimientos de una romana, y eso a pesar de que nos quedan muchos testimonios de todo tipo: literatura, leyes y restos arqueológicos, etc. etc.). Si la acción transcurre en el futuro, el film (o la novela) puede imaginarlo de manera más o menos inteligente y vistosa.

Pero, repito: cualquier representación, hable de lo que hable, habla del ahora. Dos observaciones: 1. Por supuesto que nosotros, los humanos actuales, compartimos cuestiones esenciales con los humanos del pasado y con los del futuro. 2. Las anécdotas son perecederas, pero, en la medida en la que una ficción (novela o film) es potente, profunda, inteligente y va al “núcleo duro”, al fondo de lo que nos hace personas, será menos efímera y transitoria, es decir, capaz de transcender el momento en el que se creó. Para entender lo que estoy explicando, basta con comparar El Quijote con cualquier otro libro de caballería de la época. O basta con comprobar que un film, abiertamente de fantasía puede ser más real, puede describir mejor lo que nos pasa y vivimos que otro aparentemente muy realista. Como dijo Brecht “el realismo no consiste en describir cómo son las cosas reales sino en cómo son realmente las cosas”. Y quien o entienda esto, está aún en el abc del análisis audiovisual.    

 La historia y nosotros.

Una vez aclarados esos conceptos (o semi-aclarados, o, al menos, expuestos), pasemos al asunto de la representación del contenido.

En mi comentario sobre el film El nombre de la rosa (J. J. Annaud, 1986), decía: aún hoy (por supuesto en el 86, pero, a tenor de las intervenciones que ha habido en mi muro, aún hoy) un personaje puede denigrar a las mujeres sin perder por ello la simpatía de espectadores y espectadoras. Hay quienes justifican tal cosa alegando que la acción del film se sitúa en la Edad Media y que, en esa época, era habitual pensar así de las mujeres. Cierto, pero, en el siglo XIV también era habitual justificar lo que se llamaba “el juicio de dios”: alguien sospechoso de herejía, sometido a tortura, si realmente era inocente, no sentiría dolor porque dios le ayudaría. O sea, si cuando “acariciaban” sus carnes con un hierro al rojo vivo, gritaba es que estaba mintiendo. Otro ejemplo: en esa época (y posteriores, muy posteriores) la iglesia aprobaba la esclavitud. Es más, los jerarcas eclesiásticos tenían esclavos. Según documenta el hispanista V. Hugh Thomas, cuando Fernando el Católico conquistó Málaga en 1487 (dos siglos más tarde la época en la que se sitúa el film) esclavizó a toda la población mora, y envío como regalo cien esclavos al Papa Inocencio VIII, quien los distribuye entre el clero de Roma.

Resumen, por no alargarme demasiado: cualquiera de estas aberraciones que acabo de apuntar y muchas otras, eran habituales en la Edad Media. He dicho “aberraciones” porque como tales las consideramos hoy en día, aunque en aquellos tiempos eran comunes, compartidas y aceptables. Bien, a lo que voy: ¿Por qué en el film Guillermo de Baskerville no dice nada sobre ellas? Poder, podría. Incluso podría mostrarse “proge” para su época y matizar (igual que hace con las mujeres), señalando: “Por supuesto que los esclavos son seres inmundos, propiedad de sus dueños y estos pueden hacer con ellos lo que quieran, incluso matarlos, pero, seguro que algo bueno tiene un esclavo, puesto que dios lo ha creado” …

Pero ¿qué ocurre? Que si el protagonista soltara algo así u opinara que, que en vez de andarse con sofisticadas averiguaciones sobre los asesinatos, lo mejor es coger a media docena de sospechosos y someterlos al “Juicio de dios” ¿podríamos seguir considerándolo un señor tan estupendo? No. Y repito: no porque en el siglo XII no fuera totalmente aceptable pensar o actual así, si no porque AHORA, ya no lo es. Así es que el film no nos muestra “la realidad” de la Edad Media. Es una representación hecha para nosotros, quienes vivimos hoy. Es una construcción, una opinión, un punto de vista, creado para nosotros, vuelvo a repetir: respetando nuestros valores, no los de aquella época.

No sé si queda claro, pero francamente, aconsejo tener un mínimo de distanciamiento crítico hacia las ficciones audiovisuales. No se puede justificar lo que pasa en una ficción apelando a la ficción misma. No sé si me explico…

 El deseo y la iniciativa de las mujeres

Algunas comentan que la escena de sexo entre la mendiga y Adso no es machista puesto que ella lleva la iniciativa. Lo siento, pero os tengo que preguntar así, a lo bruto ¿no habéis visto porno donde ellas son las que quieren que les peguen, las trituren y las machaquen? ¿nunca habéis oído a un putero decir que las “putas” son viciosas, son putas porque les gusta, etc.? ¿nunca habéis oído decir a un violador “ella quería, fue ella la que me provocó”? o sea ¿no sospecháis que una aberración patriarcal consiste en decir que las mujeres tomamos la iniciativaqueremos? Queremos fregar, queremos servir, queremos cuidar a todo el mundo, queremos que nos metan por delante y por detrás o al mismo tiempo…

Es más: eres una mendiga, vives en un estercolero, te peleas con otros por comer basura, tienes que prostituirte para que te den algo que llevarte a la boca, pero, mira por dónde, aún te quedan ganas de follar… Estás muerta de hambre y de frío (porque, ojo, todo está nevado y ella solo lleva harapos y a saber dónde duerme) pero, ves a un chaval y la concupiscencia te enloquece y se te olvida que no has comido, se te olvida que tienes piojos, sarna y sabañones, que te duele todo el cuerpo… Solo piensas: “Quiero que este chaval me la meta”…. Porque ni siquiera es: “Quiero que este chaval me lo chupe y me haga olvidar la miseria durante cinco minutos”... ¿Y decís que no es un delirio?

De verdad ¿alguien cree posible tener un deseo erótico arrebatado en esas condiciones?

Y sí, al igual que pasa con el tema gore y de casquería, pasa con las escenas de sexo: muchos espectadores confunden “la velocidad con el tocino”, como se dice en mi pueblo. Oyen jadeos, ver sudor, movimiento convulso e incluso violento, primeros planos, etc. etc. y ya con eso, consideran la escena realista. Sin darse cuenta de que mostrar a una mujer que, con solo penetración, a velocidad de vértigo y al mismo tiempo que su partenaire tiene un estrepitoso orgasmo es tan realista (o casi) como mostrar un elefante rosa paseándose por la Gran Vía. 

Conclusiones para no alargarme más:

-        No tenéis por qué interesaros en el análisis de lo que veis. Puede bastaros con sentarse en el sofá y pasar un rato “entretenido”. Vale, es perfectamente legítimo, pero entonces no os metáis en camisas de once varas.

-        Un film puede gustaros o no. Allá cada cual con sus gustos. Yo no pienso meterme en ellos.

-        Y, por último, si no tenéis todo esto claro pero os interesa: comprad mi libro La imagen te ciega. Prácticas de análisis audiovisual.  

 

 

lunes, 1 de febrero de 2021

Euphoria

 Empecé a ver “Euphoria”. Un impacto.

Unos guiones excelentes, con personajes muy trabajados. Un montaje extraordinario que le da mucha tensión. Y el resto: decorados, puesta en escena, actuaciones, todo de buena calidad…

Ahora bien, muy deprimente. Mucho.

Justamente porque está muy bien realizada, justamente por su calidad, por eso resulta tétrica e incluso macabra. O al mí al menos me lo resulta…

El neoliberalismo galopante deja a generaciones enteras de jóvenes sumidos en la estupidez más pura. En esa nada mental que los incapacita para pensar en algo que no sea ellos mismos y el momento presente. Ni un asomo de inquietud social o colectiva.

Eso y el machismo brutal y generalizado.

Un machismo que no ha perdido ni un ápice de su poderío. Que es tan bestia como el de hace cincuenta o sesenta años solo que ahora las formas han cambiado. Pero la base sigue siendo la misma: ellos son los reyes, bravucones y dueños del cotarro. Ellas viven para gustarles a ellos.

Luego, sí, hay matices, hay personajes que intentan escapar de esos mandatos de una u otra forma, pero la norma imperante es: ellos tienen todo el rato que pensar en dar por culo (literal) a todas las “tías” que puedan o en hacer que "se la chupen". Y para ellas es un título de gloria que ellos se las follen (por supuesto, no se trata de que ellas sientan placer alguno).

Con todo, en algunos aspectos, esta serie idealiza. Por ejemplo, el personaje del traficante de droga. No me creo yo que te puedas dedicar a eso y que aún te queden “rinconcitos tiernos en tu corazoncito” ni que estés dispuesto a pagar 600$ porque no violen a una chica…

Y, por supuesto, incluye personaje trans positivo y encantador. Hasta ahora, solo un conato de tentaciones gay y, también hay "una cosa extraña" pero que no llega a lesbianismo. O sea, parece es más "normal", es decir, está socialmente más admitido, "transitar", chupársela al primer tío que te lo pida, o dejar que, sin más, te den por culo, que ser homosexual o lesbiana.

Ah, oye y las tías, se lanzan a chupar penes sin preguntar siquiera "¿Desde cuándo no te has lavado?" Y, por supuesto, ni un cunilingus. Ah sí, corrijo: uno. Es que, cuando escribí esta entrada aún no había terminado de ver la primera temporada... 

miércoles, 27 de mayo de 2020

The homesman deTommy Lee Jones, 2014


Me recuerda facebook que hace seis años se entrenó en Cannes este film.


Me senté en la butaca y me la tragué sin sentir, como suele ocurrir con este cine que los americanos cocinan tan estupendamente (o sea, con gran saber profesional, con mecanismos de enganche muy trabajados, con producción cuidadísima, con referentes históricos y emocionales conocidísimos, etc.). 
Luego, cuando acabó la peli y me salí del cine, me fui cabreando progresivamente.
¿Vísteis "Million Dollar Baby"? Pues ahora este otro viejales, Tommy Lee Jones, le vuelve a hacer a Hilary Swank la misma jugada que ya le hizo Eastwood:
Empieza el film y te crees que ella va a ser la protagonista: mujer fuerte, determinada, voluntariosa… pero poco a poco la van empequeñeciendo, se la van merendado y ya, al final, directamente la hacen desaparecer para quedarse ellos solitos como referente.
¡Qué hartita me tienen, de verdad!
Ésta es aún más descarada que aquella porque el guión da un giro (o cabría decir: hace un extraño) totalmente incongruente con la coherencia del personaje de Hilary Swank. Ya se podían haber buscado algo más sofisticado como truco. Eso es lo que fundamentalmente me cabrea y me hace perder el respeto a la peli.
Luego, hay detalles que quizá se puedan perdonar aunque den risa:
1. Todas las veces que se les ve comer, se dejan comida en el plato. ¡en el lejano oeste y en mitad de una tierra dura a más no poder! Tommy Lee Jones no solo no ha pasado hambre sino que no sabe lo que es la escasez.
2. Se ve a Hilary Swank fregar los platos con unas mangas de esas que se abren al final como si fueran volantes y cuelgan. Y ni se remanga, claro. O sea, Tommy Lee Jones, no ha fregado en su vida (ni, por supuesto, sospecha lo que es lavar a mano y menos aún en un lugar así).
3. Y este detalle que dejo para el final porque es tan chusco… el personaje de Tommy Lee Jones, que no se sabe qué edad tiene pero que aparece muy cascado (él, en la vida real, tiene 68) en cuestión de "virilidad", resulta un fiera: basta con que una mujer le diga "Ven" y ya está, en medio segundo y automáticamente (sin que medie contacto alguno) tiene una erección de caballo. Como si fuera un adolescente pletórico de hormonas y sistema venoso casi sin estrenar.
Tal y como indica el fotograma: Yo primero, y ella, después.

martes, 5 de mayo de 2020

Berthe Morisot (1841-1895)


Entre las ocupaciones del confinamiento, conviene recordar a mujeres extraordinarias que nos sirvan de modelo. No que todas podamos copiar su genialidad, pero sí podemos copiar su tesón, su atrevimiento, su rebeldía. Además, entrando en sus vidas, nos damos cuenta de los avances que el feminismo ha conquistado para todas las mujeres (y, en esta situación nuestra, tan proclive al desaliento, conviene recordar victorias).

Berthe Morisot pintada por su hermana Edma

domingo, 3 de mayo de 2020

Las optimistas de Gunhild Westhagen Magnor. 2014

Un film que me entusiasmó: "Les optimistes" Es un documental noruego. Cuenta las andanzas de un grupo de vóley compuesto por señoras noruegas mayores, muy mayores: la menor con 66 años y la mayor con 98 (sí, 98 y jugando al voley).
La directora es Gunhild Westhagen Magnor.



http://www.allocine.fr/video/player_gen_cmedia=19552017&cfilm=233989.html

El film ha ganado tres o cuatro premios del público en varios festivales y creo que los ha ganado merecidamente.
Es un film divertido y, como su nombre indica, optimista, sin ser nada melifluo o empalagoso.
No es esa "filosofía" de que "no importa la edad", es la filosofía de "mientras tengas edad, es decir, mientras estés pisando la tierra, aprovecha para vivir".
O sea, esas señoras no ignoran sus años, pero la disfrutan todo lo que pueden. Así, las dos más mayores saben que les queda poco (aunque están estupendas) pero en vez de lamentarse o lloriquear viven con pasión y alegría.
Se ve como se aprecian y se respetan unas a otras (y a sí mismas) y cómo tienen una sabiduría y una madurez envidiables.
Y está llena de detalles muy de mujeres.
O sea, que la tenéis que ver.

martes, 17 de marzo de 2020

"Heat" y "A la caza de Octubre Rojo": ellos con ellos

Anoche intenté ver otras dos pelis. Digo que intenté porque las aborté enseguida.
No son malas cinematográficamente hablando y quizá, si las hubiera visto en sala de cine, me las habría tragado pues la gran pantalla y la oscuridad influyen mucho, pero en casa y con pantalla pequeña, mi nivel de aguante disminuye considerablemente.

viernes, 28 de febrero de 2020

lunes, 10 de febrero de 2020

José Luis Cuerda. Al César lo que es de César y, a las mujeres, lo que nos pertenece



No escribo estas líneas como ataque personal a J.L. Cuerda, ni como menosprecio a su trabajo, pero, que le valore como director no significa que deba obviar una mirada crítica sobre su obra.
Ciñéndome La lengua de las mariposas (1999) y desde el análisis crítico feminista, voy a exponer algunos puntos.

jueves, 6 de febrero de 2020

Kirk Douglas ¿Espartaco o Senderos de gloria? el cine y la historia.

Que conste que un film, hable del futuro o hable del pasado, siempre habla del presente. Pero, cuando evoca hechos históricos, puede hacerlo con más o menos veracidad.

Así, por seguir con films de Kirk Douglas, Espartaco es pura invención hollywoodiense (como aquella otra de El Cid, de Anthony Mann con Charlton Heston, que tanta risa da) mientras que Senderos de gloria es muy verídica.
Ni Espartaco ni los otros esclavos que se rebelaron luchaban contra la esclavitud. En aquel mundo, muy pocos (no sé si alguna cabeza privilegiada) concebían que era posible un mundo sin esclavos. ´
Espartaco no pensaba que hubiera que abolir la esclavitud. Espartaco se rebeló contra “su” esclavitud porque consideraba que, según las leyes romanas de la época, él no debía ser esclavo. No le quito mérito a su atrevimiento, porque podía haberse “resignado”, pero la historia es la que es.
Y los otros que se rebelaron, lo hacían desesperados, por huir de una muerte cercana y cierta (una cosa eran los esclavos domésticos y otra los que trabajaban en las minas, por ejemplo, que morían como chinches). Puestos a morir, preferían hacerlo viendo la luz del día. Era un gesto de absoluta desesperación. No es creíble que ellos tampoco concibieran un mundo sin esclavitud (salvo que procedieran de una tribu africana donde la esclavitud no se conocía). Y digo como con Espartaco, no estoy quitándoles "méritos". Yo hubiera hecho igual, pero la historia es la historia. 
Y si esa película se pone en clase, más que empalagar con la glorificación de los héroes, conviene reflexionar en cómo ciertos conceptos sobre derechos humanos tardan siglos en abrirse paso. Y esto sirve para reflexionar sobre los derechos humanos que aún siguen siendo pisoteados y sin que una mayoría de la población se inmute. La prostitución, sin ir más lejos. Viene como anillo al dedo para  ilustrar a quienes la justifican diciendo: "Siempre la hubo y siempre la habrá". Como la esclavitud hasta hace cuatro días se decía lo mismo...  
Y, hablando de prostitución, el episodio con Jean Simmons es de llorar ¿os imagináis los dueños de esclavos “echándoles” prostitutas a los gladiadores para que tengan “una alegría” antes de morir? ¿Os imagináis que, caso de hacerlo, pondrían a su disposición a una chica tan guapa, tan bien comida y vestida, con todos sus dientes? 
La cruel realidad es que la prostitución era una de las peores formas de esclavitud. Y, cierto, Jean Simmons hubiera podido ser esclava prostituta, primero en casa de un rico, luego en burdeles también para ricos, luego, a medida que se fuera degradando físicamente (o sea, en poco tiempo) irían rebajando su categoría. Y cuando llegara al estado de “puta para esclavos”, ni os cuento. Y puestas a ser verídicas, allí mismo, cuando se la regalan a Espartaco para una noche “de amor”, antes, toda la tropa que cuida y vigila a los gladiadores, se la habría “cepillado”.
O sea, llegaría medio muerta.

Por el contrario Senderos de gloria sí es bastante verídica. Cierto que, cuando se rodó, solo habían pasado cuarenta años de los hechos narrados. Vivían aún los que escaparon de la muerte en la Primera Guerra Mundial.
Aunque se presenta como ficción, está ampliamente basada en la realidad. Y, en concreto, en el famoso episodio de Le Chemin (o le sentier) des dames que quedó grabado a fuego en la mente de muchos franceses, aunque con ambivalencia.
Los hechos fueron estos: la batalla del Chemin des dames duró cinco meses y fue una carnicería en toda regla. Por las cartas y otros testimonios de los soldados franceses, se sabe que, al empezar, todos estaban henchidos de patriotismo “Vive la France”, etc. Pero, solo en 15 días (concretamente desde el 16 al 30 de abril) murieron 30.000 (sí, 30.000) y sin avance considerable. Los lanzaban al ataque y caían como moscas.

Algunas compañías (y algunos soldados por su cuenta) se niegan a seguir. El general Nivelle (de siniestra memoria) manda reprimirlos por la fuerza de las armas. Se sabe que los amotinados cantaron La internacional (recordemos la posición de Jaurés y de Rosa Luxemburgo a la guerra).
Al final, cuando los controlan, detienen a 130 y, al día siguiente, fusilan a cinco para que los demás tomen nota.
En total, durante los meses que duró esta batalla, los tribunales militares condenaron a 3.427 soldados de los que 554 fueron fusilados.
Se calcula que murieron más de 200 000 franceses y otros tantos alemanes.
Y sí, al final, “las gallardas tropas” consiguieron el objetivo fijado por sus gallardos (sin comillas), chulos, obcecados y desvergonzados mandos. Pero ojo, pocos meses después, los alemanes volvieron a la carga y desalojaron a los franceses de nuevo… En La grande illusion de Renoir (1937) hay una escena que refleja esos siniestros vaivenes: después de una intensa batalla (o sea, una intensa carnicería) se consigue conquistar un lugar; poco después, ese lugar es de nuevo reconquistado por los alemanes. Los prisioneros franceses comentan (para consolarse, cierto) “Para lo que debe quedar del pueblo”…
Mirad la foto:

En resumen, Senderos de gloria, sí refleja la realidad de lo ocurrido en aquella guerra.
Y sí nos puede servir para reflexionar sobre la guerra, sobre el poder, sobre el nacionalismo: ¿por qué se declaró? ¿a quién beneficiaba? ¿quién moría? ¿cómo se “trabajó” y se exacerbó  durante meses el sentimiento nacionalista antes de llegar a la declaración de guerra? ¿cómo  y por qué fueron asesinados los líderes socialistas y comunistas que se oponían a la guerra (Jaurés y Luxemburgo, citados antes)?
¿Cómo vivimos la memoria histórica? Porque solo muy recientemente en Francia se ha empezado a hablar de manera crítica contra esa y otras carnicerías elucubradas por los generales bien guarecidos en sus cuarteles. No que no se supiera, pero no se hablaba.
La censura se ejerció desde el primer momento y no solo durante la guerra. Así, La chanson de Creonne https://www.youtube.com/watch?v=wGrdG85mmL0 estuvo prohibida hasta el 76.
Foto: la calle principal de Creonne (sí, sí: la calle principal de Creonne).

Los profesores de Francés, tienen, además un gran ramillete de canciones antimilitaristas a su disposición: La guerre du 14-18 de Brassens, Monsieur le Président de Boris Vian (guerra de Argelia), Le dormeur du Val (poema de Rimbaud cantada por Reggiani  https://www.youtube.com/watch?v=u8-qu6hDeLU

En fin, una clase de historia y un baño de realismo para contrarrestar tanta “heroicidad” como se tragan, tanta batalla y peleas bestiales como contemplan constantemente en films, videojuegos, series. 
Una clase de historia que sirve para el presente. Y ahí reside el interés de estudiar historia, creo yo.

martes, 14 de enero de 2020

La última tentación de Cristo. Scorsese, 1988

En el Forum hay un ciclo de films de Schrader, No solo los dirigidos por él, también algunos de los que guionizó.
Yo no deliro con su cine pero, ciertamente tiene films interesantes aunque, desgraciadamente, a mí nunca terminan de parecerme redondos... Pero Blue Collar o Affliction, por ejemplo, me gustan bastante. Otros, pues bueno... y algunos, fallidos.


En las entrevistas previas a cada proyección ha dicho cosas interesantes y divertidas. Por ejemplo, que lo básico y esencial es tener un tema y una metáfora para contarlo y, a partir de ahí, se hila.
Contó que para indicarle a Richard Gere, como quería que actuara en American Gigolo, le mostró films de Delon y le dijo: "¿Ves? así, como un tipo que cuando entra en un sitio está convencido de que el sitio cambia con su presencia". Me pareció que era una descripción que a Delon le va como un guante. A Gere, sin embargo le queda grande.
Contó cómo dirigió a James Coburn o los problemas que tuvo con los actores de Blue Collar, Contó detalles interesantes de su carrera y de cómo se plantea las pelis...

Ahora bien, os digo: Vi "La última tentación de Cristo y aluciné de petardeo.
Lo único interesante del guion es lo que copia de los evangelios... Los "adornos", lamentables. Yo leí la novela de Nikos Kazantzakis hace mil años y no recuerdo nada, de modo que no sé si las brillantes y patriarcales consideraciones añadidas estaban en su obra. Imagino que sí.

Por ejemplo: la Magdalena es una prostituta enamorada hasta las trancas de Jesús desde que era niña, pero como Jesús no le hacía caso (en fin, sí, la amaba, pero no se la follaba) pues ella "se mete" a puta. ¿a que os suena? ¿a que es lo que lo lógico? el tipo del que estas locamente enamorada no te satisface y tú, hala, a la mala vida...
Escena ilustrativa: Una habitación con una veintena de hombres. Al fondo, artísticamente colocado entre velos, un camastro donde un tipo se folla a una (Magdalena, claro). Cuando el tipo acaba, pasa otro y luego otro y otro. Hasta que ya, al final, solo queda Jesús. O sea, a Magdalena, ese día se la han debido follar cuarenta tipos como poso y debe tener medio litro de semen en su cuerpo. Pues nada, tan fresca. El rimel corrido pero, ni la vagina destrozada, ni herpes, ni desmayo, ni infección, ni dolor, nada, pidiendo guerra a Jesús y reprochándole que es "por su culpa culpita por lo que tiene negro negrito su corazón"...

Ahora que, cuando casi me ahogo, es cuando, al morir Magdalena, para consolar a Jesús, el ángel suelta: "No te preocupes. Todas las mujeres son la misma mujer. Mujer solo hay una. Ven, vamos a ver a María" (la hermanita de Marta y de Lázaro). Y, en efecto, como solo hay una mujer, aunque tenga varias formas, pues ningún inconveniente en cambiar una por otra...

Por lo demás: magníficos y bellos decorados, estupendo vestuario y atrezzo en general, magnífica iluminación, dinero sin duelo...
Concesiones hollywoodienses algo estúpidas tal como que, cuando se convierte en EL Maestro, le lavan el pelo (no en la ficción, en la pelu del equipo de rodaje), se lo dejan más rubio, más ondulado, con melena más larga (con imagen convencional de Jesús de estampita) y le aclaran la piel. Por otra parte, Jesús va siempre con la túnica entreabierta hasta medio pecho para que se note que es divino y diferente.
Otro detalle que me dio mucha risa: en las bodas de Caná, hay fiesta con baile. Quienes bailan son extras y los extras de esta peli son marroquíes (ese es un gran acierto, claro). Jesús "se arranca" a bailar y es, talmente, como cuando un guiri, guiri, guiri a más no poder, se pone a bailar en mitad de un tablao flamenco...
Willem Dafoe, mucho mejor cuando sufre porque, cuando se pone profético, queda yanqui-panfletario sin hondura. Davis Bowie, hace un papelito corto, de Poncio Pilato pero muy bien.
En fin, que parece mentira que Scorsese hiciera esta peli...

viernes, 29 de noviembre de 2019

Comparaciones: Joker, Los miserables, Vitalina Varela y La hija de un ladrón.

Creer en el cine o mirarse el ombligo
Como sabemos, el lenguaje audiovisual es poderosísimo. Lo que confiere a sus relatos esa misma virtualidad. Una ficción o un documental pueden afectar y conformar profundamente (y sin que ni siquiera seamos conscientes de ello) nuestro imaginario, nuestros mapas afectivos y emocionales, nuestra manera de ver e interpretar el mundo y, por consiguiente, de estar en él.

 

lunes, 11 de noviembre de 2019

Adults in the Room de Costa Gavras, 2019


Adults in the Room de Costa Gavras, 2019.
No soy fiel seguidora de Costa-Gavras. Creo que el último film suyo que realmente me gustó fue Missing, con eso lo digo todo...


lunes, 21 de octubre de 2019

"La guerra de los mundos" de Steven Spielberg (2005)


De vez en cuando me meto a ver películas de esas que en su día fueron taquillazos. Ayer lo hice con "La guerra de los mundos" de Steven Spielberg (2005).
Ningún interés, la verdad. Me entretenía y alucinaba pensando en los millones y millones que debieron invertir en decorados y efectos especiales... eso sí. Pero, por supuesto, los recuperaron con creces. Spielberg es una máquina de hacer dinero.

sábado, 19 de octubre de 2019

‘Joker’ o los mensajes ambiguos de las distopías

Ante cualquier obra de creación, se abren dos ángulos de análisis: el de su calidad y el de su ideología.
No siempre coinciden, aunque también es infrecuente que el divorcio sea total.
 Con todo, yo propugno que las críticas incluyan siempre esos dos enfoques (y como creo que nadie puede situarse al margen de la ideología, cuando no se emite opinión sobre la que concretamente sostiene una propuesta artística, pienso que se debe a que el enunciador coincide con ella, aunque no sea consciente).

No pienso que la calidad de una obra justifique sus barbaries o propuestas reaccionarias (si las tiene), pero tampoco pueda ser aprobada una obra plagada de buenas intenciones, pero de realización torpe.

Con todo, los casos extremos son raros y lo más habitual es que las propuestas artísticas se mantengan en una franja intermedia, tanto en su contenido como en su forma.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Il traditore (El traidor) Marco Bellocchio.


Il traditore de Marco Bellocchio.
Dura dos horas y media (casi) y, bueno, te las tragas. O sea, se puede ver sin sufrir. No es de eso films donde, al cabo de media hora, te dices: “¡Qué horror, qué pestiño, qué hago yo aquí!”.

sábado, 5 de octubre de 2019

Ad Astra, Hacia las estrellas (James Gray, 2019)


Leí y oí críticas elogiosísimas de Ad Astra de James Gray. De modo que, al día siguiente, me fui a verla… 

Un día de lluvia en Nueva York (Woody Allen, 2019


Creo Woody Allen es un realizador sobrevalorado. Y lo digo sin mezclar para nada en mi juicio sus asuntos personales.
Algunos de sus films -digamos media docena- son claramente buenos, otros pues vale, se dejan ver y/o entretienen y otros resultan bastante plastas y facilones. Pero, desde luego no es un genio. Aunque muchos lo veneran como tal (les pasa exactamente igual con Clint Eastwood, aunque en registros diferentes por los que les impacta en uno y otro es muy distinto).

jueves, 29 de agosto de 2019

Calle Mayor (Bardem, 1956)

Sesenta años después: una mirada feminista sobre Calle Mayor (Bardem, 1956)

Vi Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956) a mediados de los sesenta. Transcurridos tantos años, guardaba un recuerdo vago pero, al mismo tiempo, muy intenso. Vago porque había olvidado los detalles (grandes o pequeños), los vericuetos de la trama e incluso el desenlace. Solo recordaba, grosso modo, la línea argumental y conservaba en mi retina algunas imágenes de los dos principales protagonistas de pie, interpelándose, pero ya sin rostros (¿quiénes eran los actores?).
Pero el recuerdo era también intenso porque sabía que Calle Mayor me había impresionado muchísimo. Reflejaba la realidad y la realidad era atroz: una estructura social tolerante con la crueldad y prepotencia de unos, al tiempo que obligaba a otras a la impotencia y al dolor. Sí, ese film me había herido a pesar de que, por aquel entonces, yo no era feminista, ni mis circunstancias se parecían a las de Isabel, la protagonista. Yo estaba en la universidad y pergeñaba un proyecto de vida esperanzador y abierto, en ruptura con las normas tradicionales… En efecto, aunque solo hubieran transcurrido diez años desde que la película se rodó, mi generación ya creía en un horizonte de esperanza. Ya luchábamos buscando los cambios socio-políticos que eclosionarían más tarde.